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quinta-feira, 9 de outubro de 2014

GEOPOLÍTICA DO PETRÓLEO.


La geopolítica del petróleo y la guerra fundamentalista que nunca termina.

 



Todo vale por petróleo todavía barato y para dar alimento a una máquina de guerra sin fin. Si no secaron las fuentes de las monarquías árabes, no secan tampoco el chorro colateral para el fundamentalismo.
Bruno Lima Rocha*

En este artículo analizamos el papel de los EE.UU. como desestabilizador del mundo árabe y del mundo islámico y como, a través del absurdo accionar del Departamento de Estado y el Departamento de Defensa de la superpotencia, el mundo se ve delante de un proceso unilateral (de hecho) a despecho de las instancias válidas de concertación mundial.
EE.UU.+ EIIL, otra guerra estúpida
A principios de septiembre, mientras la OTAN realizaba su encuentro anual, con el secretario de la alianza pasando el sombrero para conseguir las contribuciones de los países miembros, se mostraba una carrera de horror. Alimentados por los aliados de Estados Unidos en la región, Al Qaeda fuerza la frontera de Siria con Israel y al mismo tiempo anuncia la formación de su brazo en la India. En el Levante, se enfrenta el creador (Al Qaeda a través de su brazo el Frente Al Nusra) y la criatura creada (el EIIL). La superpotencia se mostraba “casi inerte” para no envolverse demasiado y crear un nuevo despertar sunita. Por fin, la gran cuestión es ¿Cómo es posible que una fuerza móvil, el EIIL sea financiada por un califato pirata que vive vendiendo petróleo? El crudo no es tan simple de transportar y todavía menos de realizar con  él compensaciones bancarias. ¿Correcto?
La presión de la opinión pública y el foco en Irak –al revés que en la Franja de Gaza– llevaron a la Casa Blanca a dejar la inercia y dar inicio a otra “guerra estúpida”. Esta frase era la definición del senador demócrata por el Estado de Illinois, Barack Hussein Obama, al criticar la escalada de Bush Jr. en Irak. Ahora, su administración hunde las patas en el barro anti-EIIL sin hacer el menor esfuerzo para secar la fuente de recursos del proto-Califato. Estados Unidos va a jugar en el ojo del huracán nuevamente y suscitar la reacción de los aliados del Golfo, justamente las monarquías wahabitas aliadas de la superpotencia y abastecedoras de bienes y suministros a Al Qaeda y el EIIL.
La superpotencia mantiene el patrón, reproduciendo los mismos errores de la Guerra al Terror (GWOT). Estos serán ahora nuevamente repetidos en la (re) intervención en Siria e Irak. Cualquier conocedor del Mundo Árabe e Islámico debe preguntarse cómo es posible reproducir el mismo criterio dudoso de apoyar a un “yihadismo del bien” controlado por los sauditas, contra otro “yihadismo del mal”, apoyado según la conveniencia por los mismos sauditas y otras monarquías y emiratos petroleros. Como la paz con Irán y la revalorización de los chiítas está fuera de consideración, la Casa Blanca se va a hundir todavía más en el pantano cavado por el Departamento de Defensa (DoD) al inicio del gobierno Bush Jr. y vergonzosamente continuado por Barack Obama.
La confusión aumenta. El gobierno Obama hace críticas diplomáticas al gobierno de Assad en Siria, y dice que quiere preparar una ofensiva contra el EIIL. Para ello cuenta con la oposición “moderada” del Ejército Libre de Siria (satélite de Turquía) cuyos fondos están menguando. Más fácil sería una tregua en Siria. Simplemente sin la triangulación con el eje de aliados Assad-Hezbollah-Irán y la presencia de chiítas en Irak, este combate no se dará. En lugar de cortar con la fuente de abastecimiento, John Kerry se pasea entre sheiks y adula al monarca saudita y su corte parásita.
El problema está justamente en los aliados de la superpotencia en la región. Y alguien puede explicar ¿Cómo se negocia un millón de dólares diarios en petróleo crudo (a través de oleoductos y refinerías controladas) partiendo de la producción de un Califato no reconocido internacionalmente?

La campaña aérea contra el EIIL
El bombardeo de los EE.UU. contra las posiciones del Estado Islámico en Siria comenzó el 23 de septiembre y no tiene miras de terminar. La superpotencia repite el mismo error de contar con sus aliados árabes, monarquías wahabitas que retroalimentan tanto al Califato como a su rival, la red de Al Qaeda, preferida de los emires. Un efecto colateral de esta ofensiva puede ser un giro en el rol de Turquía. La más fuerte y diversificada economía del mundo islámico daba sustento al Ejército Libre de Siria (ELS), pero está agotada de recursos. Con el flujo del nuevo contingente de refugiados (en torno a los 170.000 en sólo una semana) las condiciones turcas estarían todas enfocadas en la ayuda humanitaria, una vez que los esfuerzos de la ONU nunca son satisfactorios. Con esto, el plan de John Kerry apoyado por Jordania, Arabia Saudita, Qatar, Bahrein, Omán y Kuwait sería financiar al ELS, entrenándolo en territorio árabe y poder contar con esa fuerza semi-regular para combatir tanto al EIIL como a la coalición pro-Assad.
Mientras reclutan a los militares disidentes del régimen de la familia Assad, sauditas y “amigos” conmemoran la lluvia de misiles. Los blancos “colaterales” de los bombardeos, como zonas residenciales sin presencia de combatientes de ninguna facción, son la consecuencia directa de este ataque de los “wahabitas del bien” aliados de los EE.UU. Las bombas caen y el flujo de refugiados aumenta en la frontera entre Siria y Turquía. Se trata de la disputa por la hegemonía sunita en la región. La estrategia es compleja. Las monarquías petroleras forman alianza anti-EIIL y por debajo intentan fortalecer las posiciones de liderazgo del sunismo como retroalimentar a Al-Qaeda en esta lucha de concurrencias contra el proto-Califato. Si pudieran además tumbar al gobierno Assad y reducir las redes iraníes, todavía mejor. Como cómplice mínimo, los Estados Unidos concuerdan con todo, haciendo la Guerra al Terror a escala mundial y hundiéndose en el pantano de sauditas, hachemitas & Cía. en el mundo árabe.
Todo vale por petróleo todavía barato y para dar alimento a una máquina de guerra sin fin. Si no secaron las fuentes de las monarquías árabes, no secan tampoco el chorro colateral para el fundamentalismo.
Los EE.UU. arrastran además a sus dos aliados militares europeos, Inglaterra y Francia. En el Parlamento inglés, David Cameron, reforzado por el ex primer ministro Tony Blair pidió autorización para realizar el bombardeo contra posiciones del Califato, tanto en Siria como en Irak, además de reforzar la posición de aliados en la región. Vale recordar que Blair es el mismo que aceptó participar en la 2ª Guerra del Golfo, invadiendo Irak y generando el caos que hoy vemos. En una acción conjunta anti-EIIL Francia aumenta también su participación en el esfuerzo de guerra. Cabe resaltar que existen todavía vínculos de la elite cristiana libanesa con la matriz francesa que les dio un país acorde a su confesionalismo político. Ahora, la propuesta totalitaria del fundamentalismo del EIIL arrasa con la convivencia inter-religiosa, aún con aquella que cumple con unos pocos. El totalitarismo del EIIL ataca chiítas, sunitas no fundamentalistas, yazadíes, cristianos de distintos ritos y kurdos. En este sentido es importante combatir al Califato, pero no a través de los financiadores de esas mismas redes. Peor aún, sin hacer un gran esfuerzo de integración socio-cultural de las poblaciones árabes e islamizadas que viven dentro de la Comunidad Europea.
El problema vuelve al corazón de Occidente. A mediano plazo, tanto a Inglaterra como a Francia, países con millones de ciudadanos musulmanes, es posible que esta ofensiva les retorne en forma de acciones aisladas (tipo “lobo solitario”) o coordinadas (como las ya ocurridas en Londres) que vengan a realizarse. Estas acciones de terror fundamentalista podrán ser del propio EIIL –con el retorno o nuevo reclutamiento de familiares de muhjaddines combatiendo en Levante o Mesopotamia– o de alguna organización afiliada a Al-Qaeda, en esta carrera competitiva por el yihadismo sunita.

La solución posible
La única salida está vetada por el Estado de Israel, además de por la posición contraria de las monarquías árabes. Esta sería una reaproximación con Irán y su fórmula de democracia teocrática, reconsiderando el status del chiísmo como una fuerza político-religiosa estabilizadora. En la Asamblea General de la ONU, el presidente iraní Hassan Rouhani dijo a la Casa Blanca que esta es la oportunidad histórica de reconciliación frente al enemigo común. Pero ¿Será que Israel va a permitir esta aproximación? Es muy dudoso.
www.estrategiaeanalise.com.br / blimarocha@gmail.com
*Bruno Lima Rocha es profesor de Relaciones Internacionales y de Ciencias Políticas

sexta-feira, 26 de setembro de 2014

GEOPOLÍTICA DO PETRÓLEO E GÁS NATURAL.



A agressividade militar exibida pelo imperialismo é intrínseca à sua natureza. Mas a sua exacerbação e os focos em que incide denunciam a sua voracidade relativamente a matérias-primas essenciais, desde combustíveis fósseis a alimentos, a metais básicos e especiais, etc., bem como comando do seu comércio, suas rotas e destinos.
A turbulência de situação interna em muitos países e nas relações internacionais tem frequentemente subjacente problemas relativos ao aprovisionamento energético. No centro dessa problemática situam-se os combustíveis fósseis, que ao longo dos passados dez anos asseguraram uma elevada e estacionária fracção — 87% — da energia primária consumida globalmente. A contribuição da energia hidráulica cresceu ligeiramente para 7% e da nuclear decresceu ligeiramente para 4%; as novas renováveis subiram para não mais do que 3%. O peso relativo das fontes primárias não sofreu alteração fundamental nesta década, ao contrário do que os discursos oficiais sugerem, e ainda que a tendência global de crescimento da produção e consumo tenha persistido ao ritmo de 3% ao ano. Crescimento que só foi possível porque a retracção da economia em muitos países da OCDE (o dito «mundo ocidental») foi ultrapassada pelo crescimento das ditas «potências emergentes» e muitos países ditos «em vias de desenvolvimento». É um mundo em profunda mudança.
A energia, colocando severos problemas técnicos quanto ao seu armazenamento em larga escala, carece de vastas infraestruturas de transporte e distribuição permanentes, dispendiosas e vulneráveis. Rotas marítimas e terrestres colocam questões geostratégicas; oleodutos e gasodutos são alvo de disputa. Embargos, militarização e guerras visam assegurar ou negar acesso a recursos e seu escoamento dentro da presente arquitectura imperialista.

I — Produção e investimento

O acesso a fontes de energia e a disponibilidade de equipamentos de extracção, conversão e transporte exigem investimentos muito avultados, cujo montante global a Agência Internacional de Energia — AIE estima em US$ 40 milhões de milhões no período 2014 a 2035, um ritmo de investimento superior ao do passado recente, que foi US$ 1,6 milhões de milhões no ano 2013, que já representara uma duplicação relativamente ao ano 2000. A parte do investimento no aprovisionamento de combustíveis fósseis duplicou de 2000 a 2008, após o que o seu crescimento abrandou, atingindo US$ 970 mil milhões em 2013; deste total, a exploração e produção (E&P) na indústria petrolífera absorveu US$ 700 mil milhões; refinação e transporte (pipelines, petroleiros, metaneiros e terminais associados) US$ 200 mil milhões; carvão US$ 70 mil milhões. Este passado e o cenário da AIE ilustram o esforço crescente que o aprovisionamento de energia vem exigindo para assegurar o funcionamento da economia.
Mais de metade do investimento será requerido para mera reposição da produção de petróleo e gás em campos em declínio e substituição de grandes equipamentos em fim de vida técnica útil. Significativamente, quase dois terços do investimento localizar-se-á em economias emergentes e na Ásia, África e América Latina. O relatório da AIE também assinala a acentuada importância da OPEP e do Médio Oriente no aprovisionamento futuro de petróleo quando, a partir da próxima década, outras regiões produtoras entrarem em declínio de produção. Incluem-se nestas a Rússia e os EUA; o petróleo da Sibéria Ocidental estará a atingir a sua capacidade de extracção máxima, com reflexo no volume disponível para exportação; nos EUA, o actual «boom» de produção não convencional («shale» e «tight») poderá atingir não mais do que 4 Mb/d (milhões de barris por dia) cerca de 2020, longe de poder inverter a tendência de declínio em curso desde há quatro décadas.
O agravamento do esforço a montante — «upstream» ou seja exploração e produção, abreviadamente E&P — da indústria petrolífera em manter e quanto necessário ampliar a produção de petróleo e gás natural, significa agravamento de custos e requer agravamento de preços. Apesar da tendência ascendente dos preços do petróleo e gás, as empresas do sector petrolífero têm registado retornos sobre o capital médio aplicado (ROACE) que são hoje menores, estando os preços de petróleo a flutuar acima de US$ 100/b, do que eram em 2001, quando os preços do petróleo estavam a menos de US$ 30/b Os custos de extracção mais do que quadruplicaram desde 2000 para mais de US$ 21/b; e os custos de exploração (descoberta de recursos adicionais) e de desenvolvimento (de recursos já identificados) têm seguido uma trajectória semelhante, atingindo quase US$ 22/b em 2013. Daqui se infere que a obtenção do barril (ou quantidade de gás equivalente) tende a exceder já US$ 60.
O esforço de investimento acumulado em E&P nos últimos seis anos somou US$ 5,4 milhões de milhões, contudo relativamente pouco resultou dele. Os custos da indústria petrolífera a montante subiram três vezes desde 2000, contudo a produção aumentou meramente 14%. O insucesso só tem sido disfarçado, e por enquanto, na medida em que as grandes petrolíferas ainda continuam a extrair das reservas de baixo custo que herdaram — as jazidas gigantes de petróleo e gás convencional descobertas há mais de quarenta anos. Todavia a produção de campos convencionais atingiu o pico em 2005, e nem um só novo grande projecto foi adicionado à produção a custo inferior a US$ 80/b. em quase três anos.
O «syncrude», extraído das areias betuminosas de Alberta, Canadá, tem custo de produção de pelo menos US$ 80. Quanto ao óleo e gás de shales e outras rochas compactas, cuja extracção nos EUA se acelerou em anos recentes, o custo marginal de produção é superior a US$ 85/b em alguns dos empreendimentos. Mais geralmente, a indústria prevê aplicar US$ 1100 milhão de milhões ao longo da próxima década em projectos que exigirão preços acima de US$ 95/b para serem remunerados. A indústria foi levada a procurar novos recursos em águas profundas ao largo da África, Sul América, Sudeste Asiático e Árctico, onde é muito mais difícil de pesquisar e produzir; alguns dos projectos em águas profundas do Árctico requerem no mínimo US$ 120/b.

II — Comércio internacional e petrodólar

A produção mundial de «todos líquidos» classificados como petróleo atinge 90 Mb/d (1 Mb/d = 1 milhão de barris por dia), dos quais já somente 65 Mb/d é petróleo convencional.
O comércio internacional de petróleo atinge cerca de 40% desse montante — o restante sendo consumo interno dos países exportadores. Os dois maiores exportadores destacados são a Arábia Saudita e a Rússia (8,8 e 7,2 Mb/d em 2012); outros grandes exportadores são os Emiratos Árabes, Kuwait, Iraque, Nigéria, Qatar, Irão, etc. Do lado dos importadores destacam-se os EUA, a China e o Japão (7,4, 5,9 e 4,6 Mb/d em 2012); outros grandes importadores são a Índia, Coreia do Sul e Alemanha, etc.
A produção mundial de gás natural ascende já a 9,3 Gm3/d de «gás seco» (1 Gm3/d = mil milhões de metros cúbicos por dia) — produção equivalente a 61 Mb/d de petróleo. O respectivo comércio internacional atinge 3,0 Gm3/d, ou seja cerca de 30% da produção — em menor proporção que o petróleo; a menor portabilidade do gás explica também a mais acentuada regionalização do seu comércio através de gasodutos; porém o volume transaccionado por via marítima na forma de gás liquefeito (GNL) em metaneiros já abrange cerca de 30% do comércio internacional. Os maiores exportadores são a Rússia e Qatar (0,57 e 0,33 Gm3/d em 2012); outros exportadores de relevo são a Noruega, Canadá, Holanda, Argélia, Turquemenistão, etc. Quanto aos importadores, relevam o Japão e a Alemanha (0,33 e 0,25 Gm3/d em 2012); outros grandes importadores são a Itália, França e China, etc; os EUA registaram saldo importador de 0,12 Gm3/d.
O dólar (US$) é utilizado na cotação do petróleo e do gás natural no comércio internacional. Em 1971, os EUA negociaram com a Arábia Saudita um acordo segundo o qual, em troca de armas e protecção diplomática e militar, este país passaria a realizar todas as transacções de petróleo em US$; de seguida, outros países da OPEP aderiram a acordos semelhantes, consolidando um mercado que se vinha delineando desde o fim da II Guerra Mundial, e que garantiria uma procura global e continuada de dólares norte-americanos. Pela mesma altura, os EUA terminaram definitivamente a convertibilidade do dólar no tradicional padrão-ouro; a partir daí o dólar consolidou a sua posição de privilégio entre as demais divisas. Por esse tempo os EUA eram os maiores produtores, consumidores e importadores de petróleo do mundo, e o ano 1971 assinala também a passagem do máximo absoluto de produção de petróleo nesse país. Os grossos fluxos de dólares com origem no comércio de petróleo passaram a ser designados de petrodólares. Os incrementos de cotação do petróleo em 1973 e 1979 (datas de choques petrolíferos) viriam a avolumar grandemente os fluxos de petrodólares e a sua aplicação pelos principais membros da OPEP em investimentos externos.
O preço do barril de petróleo, depois de exibir saltos substanciais em 1973 e 1979, oscilou na banda US$ 15-40 entre 1983 e 2004, com um pico singular em 1990; desde então exibe tendência ascendente, tendo ultrapassado uma grande oscilação em 2008, e encontrando-se agora a oscilar um pouco acima de US$ 100/b.
Essas variações reflectem tensões entre oferta e procura, inevitáveis dilacções de investimento na exploração e desenvolvimento de recursos e na capacidade de refinação instalada, e bem assim, expansões ou recessões económicas em espaços alargados. E é evidente a sua interdependência com incidentes geopolíticos e episódios económico-financeiros, com destaque para intencionais manipulações, embargos e outras agressões económicas. Na década de 80, a competição por cotas de exportação entre países do Médio Oriente membros da OPEP, gerando o incremento das respectivas exportações invocando incrementos (não comprovados) das respectivas reservas que serviam de base ao cálculo das cotas, manteve o preço do barril artificiosamente baixo e submergiu o mundo em petrodólares. O colapso da URSS ocorreu de par com a respectiva sobreprodução e sequente quebra drástica de produção petrolífera, de quase 50%, de 12 para 7 Mb/d, no período entre 1988 e 1995. Depois, entre 1995 e 2003, o programa «oil for food» imposto pela ONU ao Iraque serviu entre o mais para continuar a manipular a cotação e o comércio internacional do petróleo. Após o que a cotação disparou.

III — Shale

A extracção de recursos de óleo e gás não convencionais, de acessibilidade difícil, designadamente os contidos em rochas compactas (baixa porosidade e baixa permeabilidade) — «shale oil» e «shale gas» (rochas predominantemente argilosas) e «tight oil» e «tight gas» (rochas carbonatadas e siliciosas) — permitiu o incremento da produção norte-americana verificada em anos recentes. Tal extracção foi viabilizada por tecnologias — perfuração horizontal e fracturação hidráulica em múltiplas etapas — desenvolvidas e aplicadas há décadas na produção «estimulada» de recursos convencionais. A sua extracção coloca exigências e gera impactos muito significativos: a aquisição de direitos e licenciamento sobre áreas muito vastas, elevado número de plataformas de perfuração e a continuada perfuração de novos poços (mesmo que só para manter o nível de produção); exige caudais de água abundantes e a sua deposição; induz sismicidade e fuga de hidrocarbonetos voláteis, etc.; os riscos são diversos e ponderosos.
Os EUA são pioneiros no desenvolvimento destes recursos. Entre 2006 e 2012, a produção de hidrocarbonetos não convencionais nos EUA aumentou: gás treze vezes para 750 Mm3/d (1 Mm3/d = 1 milhão de metros cúbicos por dia), o equivalente a 4,8 Mb/d de petróleo; e petróleo sete vezes para 2 Mb/d. Esta produção adicional viabilizou os EUA assumirem um importante protagonismo na manutenção do nível da produção mundial. Enquanto algumas formações geológicas — Barnett, Haynesville, Marcellus e Fayetteville — foram as principais contribuintes para a expansão do «shale gas», Bakken e Eagle Ford são os principais contribuintes para o «tight oil». A importante bacia Pérmica, em fase atrasada no que toca a recursos não convencionais, está a ser agora desenvolvida; prevê-se uma taxa média de investimento de US$ 30 mil milhões/ano entre 2014 e 2018, e que venha a contar um máximo de 5500 poços em 2017; com produtividade por poço de 200 a 1000 b/dia, admite-se que em 2020 alcance a taxa de 1,8 Mb/d, ultrapassando a produção de «tight oil» de campos congéneres. Em sentido contrário, recursos identificados na formação «Monterey Shale», Califórnia, supostos os mais vastos de shale nos EUA, foram recentemente reavaliados pela Energy Information Agency — EIA, e o volume recuperável reduzido drasticamente, de 13 700 para 600 Mb, o que ilustra a margem de incerteza e risco incorridos na avaliação de recursos não convencionais.
De acordo com a EIA, o considerável potencial de óleo e gás não convencional em rochas compactas deverá habilitar os EUA a aumentar significativamente e manter a sua produção de hidrocarbonetos ao longo dos próximos 15 anos: a produção de gás não convencional poderá chegar a 1,12 Gm3/d (equivalente a 7,3 Mb/d de petróleo) em 2035 (50% da produção total de gás natural nessa data). E a produção de petróleo não convencional poderá crescer de 2,3 Mb/d em 2012 (cerca de 35% do total de ramas) até 4,8 Mb/d em 2021 (cerca de 50% de então) para declinar depois, ao passar ao desenvolvimento de áreas menos produtivas. Ao contrário do que certas entidades querem fazer crer, mesmo que os EUA pudessem efectivamente tornar-se exportadores de gás a partir de 2020, a auto-suficiência em termos de petróleo é uma meta de todo irreal.
Embora a extracção de hidrocarbonetos de rochas compactas tenha aumentado a bom ritmo, os operadores têm incorrido em rápido endividamento, posto que o custo e a continuidade do investimento requerido não é remunerado pela receita gerada. A fracção gasosa extraída tem sido secundarizada porque a respectiva remuneração é menos favorável do que a da fracção líquida; todavia é a mais propagandeada, posto que os EUA são quase auto-suficientes em gás natural, e poderiam teoricamente vir a tornar-se exportadores, se efectivamente dispusessem das infraestruturas de transporte e terminais para procederem à exportação — o que não é o caso nem concretizável senão a médio prazo. A «revolução do shale» terá de confinar-se aos denominados «sweet spots» de mais alta produtividade, a ritmos de extracção comensuráveis com os volumes de recurso acessível e recuperável, e aos tempos de vida técnica e de eventual retorno do capital.
«Quem pode, ou vai querer, financiar a perfuração de milhões de hectares e centenas de milhar de poços em prejuízo permanente?», escreveu Ivan Sandrea, investigador no Oxford Institute for Energy Studies, num relatório no mês passado. «A benevolência dos mercados de capitais dos EUA não pode durar para sempre.» A despesa não pára nunca, disse Virendra Chauhan, analista de petróleo na Energy Aspects. Como o output de poços de shale declina drasticamente logo no primeiro ano, os produtores têm de continuar a perfurar mais e mais poços para manter a produção; o que implica vender activos e angariar mais crédito. «Todo o “boom” em shale é na realidade uma tarefa infindável de dispêndio de capital e de endividamento». O acesso ao mercado de obrigações de alto rendimento tem permitido às empresas de E&P gastar mais dinheiro no shale do que conseguem gerar. Empresas de E&P classificadas de lixo gastaram US$ 2.11 por cada US$ 1 ganho no ano passado, segundo uma análise de 37 empresas feita pelo Barclays (extracto/transcrição da Bloomberg, 30 de Abril 2014).
A competição dos EUA com a Rússia e outros grandes produtores do Médio Oriente para o aprovisionamento do mercado mundial é puramente virtual. Embora os recursos sejam muito amplos, as áreas com teor elevado e produtivas são escassas, e a taxa de recuperação realizável modesta. Outras vastas jazidas de shale existem na Rússia (formação Bazhenov na Sibéria Ocidental), China (bacia Sichuan), Argentina (bacia Neuquen), Colômbia/Venezuela (bacia Maracaíbo), México (bacia Burgos), Líbia (bacia Syrta), etc., sem que contudo tenham sido alvo de desenvolvimento tão significativo. Também na Europa (Polónia, Ucrânia, França, Reino Unido, etc.) estes recursos têm sido promovidos, mais por razões políticas do que viabilidade económica, suscitando viva contestação popular pela sua escala extensiva e pelos impactos ambientais da fracturação hidráulica e da utilização intensiva de água; ainda sem concretização.

IV — URSS, Rússia e BRICS

Os projectos do imperialismo parecem dar uma elevada prioridade ao aniquilamento económico e político da Rússia, a maior potência energética mundial, seguindo uma abordagem paralela ao sucedido com a desintegração da URSS. Então, a administração norte-americana lançou uma ofensiva militarista conhecida por «guerra das estrelas» e uma ofensiva económica visando deprimir o preço do petróleo de que então dependiam as receitas de comércio externo e o orçamento da URSS; o preço, cuja média ficara por US$ 18 entre 1950 e 1972, de 1973 a 1981 ascendeu até US$ 86, suportando o fortalecimento económico da URSS; pelo contrário, decresceu posteriormente, incluindo um queda abrupta em 1986, até ao nível de US$ 28 em 1989. A depreciação foi prosseguida na década de 90, mantendo o sufoco dos países da CIS e obstaculizando o seu desenvolvimento. A economia real e a crise do sistema financeiro parecem ter depois prevalecido sobre os mecanismos de manipulação do dólar e das commodities. De 2000 a 2013 o preço do petróleo triplicou para cerca de US$ 110 (o do ouro sextuplicou para cerca de US$ 1500), acompanhando os custos de investimento e de produção, e a deslocação do crescimento económico para as «economias emergentes», assim conferindo renovado protagonismo aos países exportadores de petróleo (e outras matérias-primas).
A Rússia tem sido o maior exportador mundial de energia, compreendendo petróleo e gás, e bem assim de combustíveis e serviços nucleares, como também de diversas matérias-primas minerais. Em 2013, as exportações de combustíveis fósseis ascenderam a US$ 362 mil milhões e de combustível nuclear a US$ 72 mil milhões (no total quase 18% do PIB).
Algumas fontes indiciam esse projecto imperialista de conduzir a Rússia à falência e ao caos económico e social. Designadamente a Forbes desvenda o propósito de «estabilizar» o dólar por forma a trazer o preço do ouro para US$ 550/onça e do petróleo para US$ 40/b; e adiciona que tanto não seria preciso para terminar com o «aventureirismo» russo, US$ 80/b já seria bastante. A tarefa seria cometida à Reserva Federal na forma de «estabilização» do preço do ouro na COMEX (bolsa de commodities) seguindo um script já previsto numa proposta legislativa («monetary reform bill», H. R. 1576) e que merece na Forbes o título «É tempo de levar a Rússia à falência — outra vez» (assinado Louis Woodhill, 3 de Março, 2014).
Para que esta abordagem possa ser sucedida será fundamental que o dólar mantenha o seu papel hegemónico no sistema financeiro mundial, particularmente como divisa de referência no comércio do petróleo e gás — o que é algo que contraria o entendimento e os interesses das economias emergentes e se encontra no centro de disputa.
Outra abordagem convergente seria saturar o mercado com petróleo de outras origens — um cenário publicitado como eminente, tal propaganda de guerra, sob a designação de «revolução do shale» liderada pelos EUA. O que na realidade é impossível num mercado mundial já estrangulado por força das limitações de capacidade de produção por parte dos países exportadores e da desactivação parcial da produção ou do trânsito em países vítimas de «revoluções coloridas», «primaveras Árabes» ou alvo de sanções económicas.
Da Bloomberg: «A ideia antes impensável de exportar grandes quantidades de petróleo e gás natural dos EUA ganhou apoio, na medida em que avanços nas técnicas de perfuração colocaram os EUA em vias de ultrapassar a Arábia Saudita e a Rússia como o maior produtor mundial de petróleo em 2015, de acordo com projecções da Agência Internacional de Energia. Em Novembro (2013), os EUA produziram mais óleo do que importaram, pela primeira vez desde 1995.»
Tal análise está completamente falsificada; actualmente os EUA são importadores líquidos de petróleo e de gás; no médio/longo prazo a exportação de gás poderá acontecer, daqui a uma década, se até lá forem geradas sobreprodução e infraestruturas para a exportação marítima; mas a de petróleo não terá nunca qualquer viabilidade, a menos de um colapso do consumo doméstico nos EUA. No ano 2013, os EUA produziram 0,68 Tm3 de gás natural, mas registaram uma importação líquida de 0,037 m3, comparável à importação registada pela Ucrânia. Entretanto, na Europa (35 países), o consumo de gás natural decresceu 10% de 2008 a 2013, atingindo 0,53 Tm3 no ano passado, bem aquém do consumo registado nos EUA — 0,72 Tm3. Já quanto ao petróleo, no início de 2014 a importação de ramas petrolíferas pelos EUA ascendeu a 7,6 Mb/d e o comércio de refinados teve balanço exportador de 1,9 Mb/d, o que resultou numa importação agregada de 5,7 Mb/d, para satisfazer o consumo total de 18,3 Mb/d; portanto o consumo interno dos EUA depende da importação em cerca de 30%; nem as projecções oficiais da Energy Information Agency — EIA prevêem qualquer balanço exportador no futuro.
A recente sexta cimeira dos BRICS (Fortaleza, Julho de 2014), reafirmou e ampliou o compromisso dos seus cinco membros na prossecução dos objectivos fixados nas precedentes cimeiras, incluindo na vertente financeira a criação do Banco de Desenvolvimento e do Fundo de Emergência. Os líderes da UNASUR e da CELAC foram convidados e a oportunidade propiciou numerosos encontros de alto nível — incluindo várias visitas de estado dos presidentes Xi Jinping e Vladimir Putin, e a Cúpula de Líderes da China e de Países da América Latina e Caribe — e numerosos acordos de cooperação bilaterais e multilaterais foram subscritos. Os BRICS assumiram projectos nos domínios de infraestruturas e da energia no continente; nomeadamente um acordo entre a Rosneft e a Petrobras com vista à exploração de gás natural no Amazonas; um outro entre a Rosatom e Argentina para desenvolvimento da produção nuclear neste país; o Brasil e China subscreveram 60 acordos, entre tratados, memorandos de entendimento e contratos entre empresas; o lançamento do plano de ligação ferroviária transcontinental do Pacífico (Perú) ao Atlântico (Brasil) em parceria com a China.
A correlação de forças continua mudando aceleradamente. O petróleo e o dólar continuam a ser protagonistas, alvos e indicadores, dessa mudança.
Fonte: O Militante

terça-feira, 26 de agosto de 2014

GEOPOLÍTICA - A "primavera árabe" explode em sangue e petróleo.

 Fernando Brito


Enquanto o país se acaba em lutas entre milícias tribais, que disparam tiros e foguetes umas nas outras em plena Trípoli, e o país sofre com incursões de aviões de guerra “não-identificados” (ao que tudo indica, egípcios) o Governo da Líbia o pede ajuda da comunidade internacional para… proteger os campos de petróleo.
Lá, na Síria, no Iraque e logo por mais lugares, vai-se vendo o efeito desastroso do apoio americano (e europeu) a movimentos insurrecionais, que foram farta e pesadamente armado pelos interesses ocidentais.
Sem falar, claro, no que acontece na Ucrânia.
A todos estes movimentos, nossa imprensa apresentou como “democráticos” e “anti-tiranias”, com o aoio e os festejos dos bobinhos que acham que era isso o que o Ocidente buscava ali.
Deram em ditaduras e selvageria.
Do intervencionismo – com tropas, sob Bush; com dinheiro e armas, com Obama – nunca podem nascer paz e liberdade.
Em nome da democracia, fizeram renascer a barbárie.

GEOPOLÍTICA - Caos na Líbia.

Caos na Líbia é resultado da interferência dos EUA e da Otan



O processo político de criação na Líbia de um Estado democrático moderno ficou em um beco sem saída, e a atual crise na Líbia foi o resultado da interferência dos EUA e seus aliados da Otan, declarou esta segunda-feira (25) o Ministério das Relações Exteriores russo.



Sede do Ministério de Relações Exteriores da Rússia
"Podemos dizer que o processo político de criação na Líbia de um Estado democrático moderno por cima das ruínas do governo de Muammar Kadafi, deposto em 2011, finalmente chegou a um impasse", afirma um comunicado publicado no site do departamento.

Ao mesmo tempo, Moscou está convencida de que o atual caos na Líbia foi "um resultado direto da intervenção irresponsável dos Estados Unidos e seus aliados da Otan no conflito interno para derrubar o governo de Kadafi com o objetivo de uma "democratização" violenta do país".

Fonte: Voz da Rússia

terça-feira, 22 de outubro de 2013

GEOPOLÍTICA DO PETRÓLEO: Brasil se afasta dos EUA.

Darío Pignotti - Página/12 - @DarioPignotti
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As edições eletrônicas do Wall Street Journal e Financial Times dedicam uma cobertura agitada, recolhendo repercussões minuto a minuto sobre o leilão do campo petrolífero de Libra, que ocupa 1.500 km2, está dotado de cerca de 12 bilhões de barris alojados em águas ultra profundas situadas a 183 quilômetros do estado do Rio de Janeiro e será capaz de produzir, dentro de alguns anos, 1,4 milhões de barris por dia, volume equivalente a 70% de todo o petróleo gerado hoje no país.

A Petrobras e 3 petroleiras chinesas (não se descarta a formação de um consórcio sino-brasileiro na última hora), estão entre as onze companhias que participam na licitação por Libra na qual estarão ausentes as "grandes irmãs" norte-americanas devido ao estresse diplomático surgido entre Brasília e Washington depois da descoberta da espionagem praticada pela Agência de Segurança Nacional (NSA) contra a presidenta Dilma Rousseff, entre outros alvos sensíveis.

Por trás das notícias em tempo real nesta segunda-feira, com índices da bolsa e brokers com suas opiniões de curto prazo, subjaz uma história transcorrida nos últimos anos, cuja lembrança permitirá compreender o que está em jogo: uma reacomodação de forças na geopolítica do petróleo.

Celso Amorim era chanceler em julho de 2008, quando recebeu uma chamada de sua colega norte-americana Condoleezza, sugerindo-lhe receber sem alarme a reativação da IV Frota sob jurisdição do Comando Sul, anunciada poucos meses depois do descobrimento, em 2007, de grandiosas reservas de hidrocarbonetos nas bacias de Campos e Santos, localizadas no litoral do Rio de Janeiro e São Paulo.

Nem o chanceler Amorim e nem seu chefe, o ex-presidente Luiz Inácio Lula da Silva, levaram a sério a retórica tranquilizadora da funcionaria de George W. Bush. Muito pelo o contrário, houve alarme no Palácio do Planalto.

Lula, Amorim e a então ministra Dilma Rousseff, que começava a perfilar-se como candidata presidencial, compreenderam que a passagem da US Army pelas costas cariocas, seria uma ostentação de poderio militar sobre os 50 bilhões de barris de cru de boa qualidade, alojados a mais de 5.000 metros de profundidade, em uma zona geológica conhecida como "pré-sal".

Além dos questionamentos em foros internacionais, especialmente latino-americanos, foi pouco o que o Palácio do Planalto pode fazer de imediato contra a supremacia militar dos Estados Unidos e sua decisão de que a IV Frota, braço armado das petroleiras de bandeira norte-americana Exxon e Chevron no Hemisfério, ponha proa para o sul.

Lula e sua conselheira sobre energia Dilma, se viram diante de um dilema: ou adotar uma saída à mexicana, como a do atual presidente Enrique Peña Nieto, que mostrou sua disposição em privatizar Pemex, ainda que o termo empregado seja "modernização", ou injetar dinheiro e mística nacionalista para robustecer a Petrobras como vector de uma estratégia destinada a proteger a soberania energética.

Finalmente o governo do Partido dos Trabalhadores (PT) optou pela segunda via, instrumentalizada em uma bateria de medidas de amplo espectro.

Capitalizou a Petrobras para reverter o esvaziamento herdado da gestão do ex-presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) e conseguiu aprovar, no final de 2010, uma lei petrolífera " estatizante e intervencionista", de acordo com a interpretação dada por políticos de extração neoliberal e o lobby britânico-estadunidense, parecer amplificado pelas empresas de notícias locais.

Ressuscitou o projeto de construir um submarino atômico com a França, junto a quem firmou, em 2009, um acordo militar (que avançou menos do que foi prometido); demandou diante de organismos internacionais a extensão da plataforma marinha, com o propósito de que ninguém dispute a titularidade das bacias petrolíferas, e promoveu o Conselho de Defesa da Unasul, com o apoio da Argentina e da Venezuela e a indiferença da Colômbia.

Como braço auxiliar dessa linha de ação governamental o PT operou, através de sua perseverante aproximação com o Partido Comunista Chinês, antessala para estabelecer laços de confiança política com a nomenclatura do Estado asiático, cujo Banco de Desenvolvimento finalmente assinaria, em 2010, uma série de pré-acordos para a concessão de empréstimos por dezenas de milhares de milhões de dólares para a Petrobras.

Paralelamente aos movimentos brasileiros em defesa de seu interesse nacional e para ocupar um lugar entre as potências petrolíferas, a agência de segurança estadunidense NSA roubava informações estratégicas do Ministério de Minas e Energia e os diplomatas destacados em Brasília enviavam telegramas secretos a Washington tipificando o chanceler Amorim como um diplomata "anti-norte-americano".

Há três meses atrás, quando Dilma Rousseff tomou conhecimento das primeiras notícias sobre as manobras da NSA, uma fonte do Planalto disse a Página 12 que a Presidenta evitaria "radicalizar" a situação, pois confiava em uma conciliação com os Estados Unidos, onde planejava viajar para uma visita oficial no dia 23 de outubro.

Mas a posição de Dilma se fez irredutível em setembro, ao saber que os espiões haviam violado até as comunicações da Petrobras.

A decisão de suspender a visita de Estado a Washington, embora Barack Obama tenha renovado seu convite pessoalmente, não deve ser confundida como algo gestual, porque suas consequências afetaram decisões vitais.

Que não haja nenhuma petroleira norte-americana no leilão pela reserva de Libra e sim três poderosas empresas chinesas, das quais duas são estatais, indica que a colisão diplomática teve uma repercussão prática.

Que fontes próximas ao governo tenham deixado transcender a possível formação de um consórcio entre a Petrobras e alguma empresa chinesa, revela que a geopolítica petrolífera de Brasília se inclina à Pequim, que também é seu primeiro sócio comercial.

E, se o anterior não bastasse para descrever o distanciamento estratégico entre o Planalto e a Casa Branca, na semana passada o indigesto (para Washington) ministro Celso Amorim, agora a cargo da Defesa, iniciou conversações com a Rússia para analisar a compra de caças bombardeiros Sukoi. Foi apenas uma sondagem, mas se esta compra se formaliza será um revés considerável para a corporação industrial-militar norte-americana, que imaginava vender seus caças Super Hornet ao Brasil, durante a visita que Dilma não fará.
Tradução: Liborio Júnior